Buzón abierto 1.

Buzón abierto 1.

A continuación publicamos una de las peticiones de ayuda que nos ha llegado a través del formulario que tenéis en nuestro BUZÓN.

A ver si entre todos podemos ayudarle o reconfortarle de alguna manera.

“En primer lugar buenas tardes.

Les escribo a este buzón porque estoy desesperado, pasando la peor época de mi vida. Tengo una niña de 11 meses, su madre y yo no estamos casados. Ella ha decidido poner fin a la relación y empezar una nueva vida junto a otra persona. No tengo ningún problema con eso, es decir, no lo estoy pasando mal por que me haya dejado, lo estoy pasando mal porque se ha llevado a la niña con ella a casa de sus padres, los cuales ya son mayores, y aunque no digo que no traten bien a la niña, yo sigo siendo su padre, y debería ser yo quien se ocupase de ella tanto o más que ellos. Mi ex me deja a la niña los días que a ella le conviene, yo soy el que se ocupa de todos los gastos de la niña, sin embargo tengo que andar mendigándole que me la deje. La niña siempre ha sido más padrera, para todo me buscaba, y ahora a mi los días sin ella se me hacen eternos, tristes y fatales. Mi abogado me dice que sólo podemos esperar al juicio para la custodia, que si mientras mi ex no quiere aceptar ningún régimen de visitas no tiene por qué hacerlo. Ella está agotando todos los plazos para que el juicio sea lo más tarde posible, y yo estoy desesperado. Ya no sé que hacer para no sentirme tan desgraciado e indefenso.

Muchas gracias, por lo menos me he liberado.”

Decálogo Anti-Amargura.

Decálogo Anti-Amargura.

1.- No te quejes: La gente más fuerte no se queja nunca. Una cosa es intentar mejorar las cosas y otra lamentarse porque no tienes lo que deseas. La queja es negativa intrínsecamente, no tiene nada de constructivo.

2.- Prohibido terribilizar: La terribilitis es la enfermedad del siglo XXI. Consiste en decirse a uno mismo: “Si me echan del trabajo será terrible, el fin del mundo”.

3.- Necesitas muy poco para ser feliz: San Francisco de Asís dijo: “Cada día necesito menos cosas, y las pocas que necesito las necesito muy poco”.

4.- Cuida el diálogo interno: No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede.

5.- No exijas nada a nadie: Una fuente de problemas es decirte a ti mismo que necesitas que todo el mundo te trate bien todo el tiempo.

6.- Cuídate: Ocúpate primero de ti mismo para hacer luego felices a los demás.

7.- Utiliza el humor y el amor frente a la locura ajena: Si tu pareja está de los nervios, dale besos y hazle bromas, pero no discutas en caliente.

8.- Disfruta en el trabajo: Hacemos demasiadas cosas por obligación cuando deberíamos básicamente disfrutar de la vida incluso con nuestras responsabilidades.

9.- Quiérete incondicionalmente: La mejor autoestima está basada en quererse a uno mismo, aceptar las circunstancias que no pueden cambiarse, y fijarme en lo que sí puedo mejorar.

10.- Aceptar incondicionalmente a los demás: No trates de cambiar a la gente que te rodea, si crees que las relaciones deben cambiar en algún sentido, comienza el cambio por ti mismo.

 

Carta a una Mujer Triste.

Carta a una Mujer Triste.

La fiebre es un proceso de defensa que nuestro cuerpo pone en marcha cuando algo no va bien en nuestro interior. Cuando el termómetro sube quiere decir que nuestro cuerpo está librando una batalla, en los esfuerzos por recuperar un equilibrio para nuestro bienestar. El cuerpo autónomamente sabe cómo luchar, y sabe cómo avisar. La fiebre es nuestra alerta, algo no va bien.

¿Tenemos en psicología algo parecido a la fiebre? Sería muy bueno un síntoma que disparara y avisara de que algo no va bien… Pues resulta que sí que los tenemos, y no sólo uno.

Nuestra fiebre es… Ansiedad.

La ansiedad puede ser de muy distintos tipos, puede tener la forma de ataques de pánicos inesperados, o esperados ante determinadas situaciones, puede ser ansiedad permanente, sensación de ansiedad continua, ese nudo en el estómago que hace que no quieras hacer nada y lo que hagas lo haces por obligación. También la ansiedad puede ser inquietud interior, la sensación de no parar internamente ni poder hacerlo, no parar de pensar, de preocuparse, de anticipar… Otras veces la cara de la ansiedad es la tristeza, los sinsentidos de vivir.

Muchas veces cuando salta nuestra particular febrícula lo que nos está diciendo que esa ansiedad es el síntoma de que emocionalmente se está librando una batalla en nuestro interior, que quizás vivimos una vida que no queremos vivir. Hay que diferenciar el vivir una vida que no queremos con el hecho de que en nuestras vidas haya partes que son por obligación y preferiríamos no vivirlas, como puede ser el hecho de no tener trabajo, o tenerlo y no gustarte… Cuando decimos que una persona vive una vida que no quiere queremos decir que esa persona inconscientemente no para de preguntarse quién es y porqué hace lo que hace, que termina viviendo por inercia, que se despierta y se da cuenta de que nada de lo que hace hoy día le hace feliz, y más aún, no recuerda la última vez que se sintió feliz, que sintió el placer de disfrutar del momento, que no encuentra cosas reconfortantes en su vida. Hay gente que pasa la vida haciendo lo que los demás esperan que haga, lo que los demás necesitan que haga, y un día se levantan sin saber quiénes son, y sin saber por qué hacen lo que hacen, y lo único que tienen claro es que están perdidos… Que no quieren seguir. Y aparece ella, la ansiedad, o la tristeza.

Entra entonces en juego el valor de los cambios, el empoderamiento de la vida propia, cambiar lo que no te gusta, y mejorar lo necesario. Perder la ilusión por vivir no es una enfermedad crónica, puede recuperarse. Aquí a veces el problema es que algunas personas no se sienten capaz de hacer esos cambios, se anclan a la triste realidad que ya conocen, porque no tienen la suficiente fe en sí mismos como para dar un paso hacia una dirección diferente, en cuyo destino se encuentra la satisfacción y el gozo de haber hecho algo que partía de sí mismo.

Y una de esas personas, que están en la lucha de creer en sí misma para encontrar el sentido y el calor de la vida, escribió una carta, que sin saberlo, era para sí misma, y con su permiso hoy la comparto con vosotros, porque estos son los verdaderos motivadores para tirar adelante, para crecer, para empezar a creer que sí que puede, que sí que tiene fuerzas, que sí que merece la pena, que sí que vale.

“¿Eres una mujer triste?

Pues déjame decirte que hoy debes abandonar ese sentimiento y empezar a ser feliz, mira por qué:

Tú en realidad no eres una mujer triste, eres una mujer que ha perdido la ilusión desde hace tiempo. No es necesario seguir insistiendo en algo que no funciona y date cuenta que puedes decir: ¡hasta aquí!, por un nuevo camino, será genial para ti, porque podrás disfrutar de una nueva oportunidad.

La vida no termina hoy un el día que perdiste la ilusión, simplemente no te rindas y empieza a cambiar todo lo que no funciona en tu vida, cambia esa situación.

Así de fácil, sólo cree en ello, ama la vida, levántate, sonríe, porque eres muy importante para tu familia, si tú estás triste ellos también. Así que anímate y sé feliz.

Un beso y un abrazo.”

Levántate, sonríe, ama la vida, cree en ello. ¿Qué le diríais a ella para que gane esa batalla?

9 Consejos para que seas feliz.

Dicen que la felicidad no es el objetivo de la vida sino una manera de existir. Si has aprendido a ver la alegría en todo, has encontrado el sentido de tu vida y sabes agradecer; cualquier persona que te vea dirá que eres un individuo feliz.

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Hemos decidido compartir con vosotros una pequeña lista que te hará entender qué es lo que le ayuda a un ser humano a vivir una vida más interesante, emocionante y con más sentido.

  1. Te alegras por los éxitos ajenos.

El principal motivo del éxito tanto laboral como personal es la habilidad de alegrarse por los logros de los demás. Los mejores equipos consisten en aquellos que se ayudan mutuamente, conocen su papel y no solo están preocupados por su éxito personal sino que valoran los logros del equipo en general.

  1. Buscas nuevas emociones constantemente.

No estás estancado. Sabes que eres único y capaz de aportar algo al desarrollo de este mundo. De acuerdo al psicólogo Robert Cloninger, «la búsqueda de lo nuevo es una de las características que te hacen más saludable y feliz. Te impulsa a desarrollar tu personalidad». Busca al explorador que llevas adentro y tu bienestar mejorará, tendrás más amigos y la vida solo te dará alegría.

  1. No buscas un balance entre el trabajo y la vida personal, simplemente vives.

Es imposible cuidar ese límite simbólico entre el trabajo y la vida personal. ¿Por qué? Porque tú eres tu trabajo. Tu vida es tu trabajo. Todo lo que haces y lo que te hace la persona que eres. La persona que no lo entiende, no vive sino simplemente trabaja.

  1. Eres capaz de compadecer a los demás.

El saber ponerse en el lugar de otro es una habilidad extremadamente importante y útil. Es útil precisamente porque te otorga la oportunidad de mirar el mundo y las distintas situaciones que suceden alrededor desde un ángulo distinto y, a la vez, hacer una pausa antes de juzgar a alguien. Este enfoque te cuida de los malos entendidos o las acusaciones precipitadas.

  1. Tienes algo que demostrarte a ti mismo.

Algunas personas tienen la costumbre de probar lo equivocados que están los demás. Están dispuestas a dar mil argumentos solo para imponerse a costa de otra persona. Sí, cuando este truco funciona, sienten una satisfacción. Pero la satisfacción realmente fuerte solamente se puede lograr al demostrarle algo a la persona más importante en tu vida: a ti mismo.

  1. Sabes que el éxito se logra con esfuerzo y determinación.

Nelson Mandela solía decir: «Si tienes un sueño, nada te impedirá hacerlo realidad hasta que te rindas». Sí, por supuesto, siempre habrá personas que serán más talentosas e inteligentes que tú. Sin embargo, el que realmente quiere lograr algo, lo logrará a pesar de todo.

  1. Consideras el dinero como una oportunidad, no como una recompensa.

El dinero no es el objetivo sino un medio. Te das cuenta de esto, por lo tanto al pensar en tu próximo sueldo no te imaginas el dinero en sí, sino lo que harás con él. No importa cuál sea tu plan: desarrollar tu negocio, comprar un auto o pagar un crédito.

  1. No crees que eres especial.

Por lo tanto, eres persistente y consistente con la realización de tus objetivos. Te das cuenta de que el éxito se basa en ambiciones, empeño y fuerza de voluntad. Claro, a veces la buena suerte y las personas indicadas ayudan, pero tú eres el que juega el papel principal. Sin embargo, no persigues una fama barata, por eso aceptas tus defectos y no escatimas en elogios para otras personas.

  1. Te das cuenta de que la dignidad y el respeto se quedan para siempre.

No importa quién seas y a quién tengas que tratar, respetas a todos igual. De esta manera recibes el respeto a cambio y te rodeas de la gente que estará dispuesta a ayudarte cuando sea necesario.

Fuente: Business Insider
Traducción y adaptación: Genial.guru

Querido 2016: Este va a ser mi año.

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Querido 2016, no espero nada de ti. No voy a pedirte que me traigas lo que les pedía a los demás años; si no he sido capaz de cumplir mis propósitos en los anteriores, ¿qué me llevará a hacerlo ahora? Como decía Einstein, “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo“.

Esta vez, la noche de fin de año no brindé por ti, lo siento, por vez primera brindé por y para mí. Cuando digo que no espero nada de ti, es porque este año, quien lo trae todo soy yo: siéntate, disfruta y limítate a darme días.

Sé que eres especial porque eres bisiesto, pero no pretendo que seas el año de mi vida, sino más bien serás parte de mi vida durante todo este año. Los años van y vienen, quienes se quedan somos nosotros mismos.

2016, tengo las misma razones que tu edad por las que celebrar que has llegado. Sé que me aportarás días de lluvia y sol, de trabajo intenso y vacaciones; como tantos otros. La diferencia será la manera en que me tomaré lo que me traigas.

Este año traes 366 días para pensar menos y actuar más. “Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerse, se dicen solas” (Woody Allen). Actúa, házlo, disfruta y vive. Cuatro palabras cargadas con los cinco sentidos.

En 2016 me tomo la libertad de no esperar nada de nadie, dejar que sean los demás los que se ganen mi confianza. La inversa proporcionalidad de las “expectativas bajas, sorpresas altas“.

2016, me verás conocer a la gente adecuada, de los que esperas 0 y te dan 100. Y también aquéllos que te dan un nulo en el primer intento y acabas cual Robin Hood, haciendo diana en su mente y robándoles su corazón.

Hay días y años de los que no esperas nada, pero a veces de forma sorprendente, algo nos indica que salimos hacia adelante.

Este año no hay propósitos, solo actitud, la buena actitud. No haré juicios sobre lo que me has traído, miraré qué puedo aportar a quién me pongas delante, y si no los pones tú los iré a buscar. Este año esperaré menos y aceptaré más.

Olvidemos los detalles, los propósitos concretos. No me he propuesto hacer deporte, ni aprender idiomas, ni tan siquiera pienso en aprobar esa asignatura que tanto se atraganta. Todo eso llegará con la mejor de las actitudes ante la vida, objetivo único de pasármelo bien. Porque plenitud total es sinónimo de resultados excelentes.

Este año soy yo la razón por la que levantarme cada día, porque “no tendrás una vida positiva con un pensamiento negativo“. El pasado está escrito, pero el futuro lo decidimos cada uno de nosotros.

Porque no tendremos esta edad nunca más. Pero sí tenemos este año para hacer lo que queramos y debemos. Quiero que nos preguntemos por qué no nos hemos conocido antes; y que haya merecido la pena la espera. La mochila del pasado nos será útil como la mejor guía para vivir.

Querido 2016, no espero nada de ti, lo único que te pido es que puedes esperar lo mejor de mí. ¡Va a ser nuestro año, mi año!

Fuente: Enric Porta.